Roberto Angelelli
“Siempre soñé con una moto y nunca me la dieron”.
El uruguayo con una trayectoria de 21 años en la televisión, nos abrió las puertas de su casa para contarnos cómo celebra en familia su Navidad.
¿Cuál es la Navidad que recuerdas con más nostalgia?
Una en Uruguay con mis abuelitos, pasamos con mi hermana y una tía, pero sin mi mamá, fue una celebración muy hogareña, muy tranquila, allá no se festeja como aquí, porque se cree en los Reyes Magos y se reciben los regalos el 6 de enero. De las navidades como padre, hay una Navidad que fue hace tres años en la que estuve con mis hijas mayores (Romina y Fiorella), ellas viven en los Estados Unidos.
¿Cuál ha sido el juguete que más te impactó?
En una ocasión me regalaron una pista de carros, la armé en el mismo momento en mi cuarto, me olvidé que era una fiesta por Navidad y me quedé jugando.
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¿Tienes pensado tener más hijos?
No, de las nenas grandes, la mayor ya está próxima a entrar a la universidad, la segunda está en el colegio y los dos chiquitos recién empezando la escuela. Tener otro niño es volver a empezar, pero también es volver a sentirse joven.
Gabriela Pazmiño
“Yo le pedí a Dios una familia, y me dio un hogar maravilloso”.
Con la alegría que la caracteriza, Gaby me recibió en su casa, en medio de su apretada agenda, y me dio la oportunidad de conocer un poquito más de ella y descubrir que es una mujer sumamente sensible.
¿Cuál es el regalo que más recuerdas?
Hay un juguete que de verdad marcó mi vida, era una cabbage, cuando un juguete está de moda una lo quiere y estás ansiosa por tenerlo, yo escribí una carta a Papá Noel pidiéndole una y efectivamente me llegó, pero era falsa. La original tenía una firma en la nalguita. Entonces, lo primero que hacían las niñas era verle la nalguita para cerciorase si era original. Cuando yo vi que la mía era la falsa, lloré como no te imaginas, pobre mi madre la hice sentir tan mal, ahora la entiendo. Ella en ese momento no tenía la posibilidad de comprarme la verdadera. Mi mami trataba de explicarme que sí era la verdadera, pero yo le decía que no tenía la firma. Yo creo que mi mamá tenía ese recuerdo más latente que yo, porque cuando cumplí 22 años, mi mami me regaló una cabbage verdadera, yo no podía creerlo, se me salían las lágrimas y no porque tenía una original en mis manos, sino porque vi que yo había marcado en mi madre un sentido tal vez de culpabilidad.
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¿Qué planes tienes para esta Navidad?
Posiblemente pasemos una noche aquí y otra noche en Panamá, esa parte es difícil porque tengo que dejar a mi mami y a mi hermana. Todavía no sé cuál pasemos aquí. Las Navidades en Panamá son diferentes, uno cena a las 20:00, a las 21:00 se abren los regalos, mi suegro pasa por todos los cuartos brindando pan de yuca, yogur, empanada y nos tiene tan abombados (entre risas), que cuando llega la comida ya nadie quiere comer, pero es una familia muy unida, yo creo que Dios me regaló una familia muy linda.
¿De qué te sientes orgullosa?
De mi esposo, muy orgullosa de mis hijos, de mi madre y mi hermana.
Maribel Solines
“Soy una persona que busca la excelencia”.
A sus 47 años se siente orgullosa de sus logros profesionales. Le encanta vivir la Navidad, incluso escuchar villancicos. Le gustaría poder pasarla en Alemania junto con su mamá y las personas más importantes de su vida, sus hijos.
¿Cuál ha sido el juguete que aún te trae recuerdos?
Cuando yo nací, a mi madre le regalaron una pañalera y allí venía cosido un muñeco, y yo no podía dormir sin ese muñeco, el nombre del mismo es Nino Nino, porque yo no podía decir niño lindo. Es de trapo, ya le cambiaron la tela, hasta mi mejor amiga con quien teníamos cinco meses de diferencia, como no podía dormir con el juguete al mismo tiempo que yo, nuestros padres esperaban que yo me duerma y se lo llevaban a mi amiga que vivía frente a mi casa y cuando ella se dormía, me lo devolvían porque cuando yo me despertaba, si no veía mi Nino Nino, hacía un escándalo.
Hace poco cuando atravesé una crisis emocional fui a buscarlo porque lo tenía guardado, es horrible a estas alturas parece un Chucky, pero durante esa crisis emocional me dio ganas de acurrucarme con el muñeco. Más que un juguete, era algo que me hacía sentir segura, yo no jugaba con él, yo me arrullaba con él.
¿Qué planes tienes para esta Navidad?
Me encantaría poder pasar en Alemania con mi mamá, ella viene todos los años, pero me gustaría poder viajar con mis hijos, pero ellos están en el colegio. Todavía no tengo planes, yo realmente no planifico mi vida, sino considerando una semana máximo. Mi vida siempre se planifica en la medida que voy caminando.
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¿Qué no sabe la gente de ti?
Yo soy una persona que busca la excelencia, soy conciliadora, no me gusta el conflicto, no me hago líos, pero si me toca estar en el mismo, me toca.
¿Qué deseas que te traiga esta Navidad?
Que me traiga a mi mamá, me encantaría poder compartir con ella esta Navidad.
Fausto Miño
“Mi anhelo es poder pasar esta Navidad junto a mis abuelitos”.
Luego de dos años alejado de los escenarios, regresa el serracosteño Fausto Miño. Estuvimos junto con él y nos contó en detalle sobre su nueva faceta como padre, lo último de su música y sobre esta Navidad.
Con la sencillez que lo caracteriza, nos invitó a pasar al estudio de grabación donde se encarga de los detalles finales de su nuevo disco, Solitario Corazón y muy emocionado nos dio la bienvenida y fue inevitable no preguntarle:
¿Está solitario tu corazón Fausto?
No, mi corazón está lleno en estos momentos.
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¿Qué recuerdos te vienen a la mente de cuando eras pequeño y llegaba esta época?
Imagínate que era hijo único, único sobrino y nieto, así que era muy mimado, me hicieron un favor y un daño, pero siempre la pasábamos excelente toda la noche, yo medio dormido abría regalos. Ah, pero la pasé bien hasta que llegó mi hermana (risas) yo sí me puse muy celoso, hay hasta videos de eso. Lo que no me gustaba era Papá Noel, me daba miedo, tenía la impresión de que era un ladrón, me daba terror.
¿Recuerdas cuál fue tu primer juguete?
El primer juguete que me deslumbró, fue una camioneta Tonka azul, no me despegué de ella hasta los 6 años, de ahí vinieron un peluche del Coyote y del correcaminos, con el que dormí hasta los 10 años, y un piano pequeñito con el que comenzó mi gusto por la música, este fue evolucionando y se convirtió en uno de verdad.
¿Cuál será el primer regalo para tu hijo?
Como ya tiene un año ya se da cuenta, así que estoy pensando en regalarle un hámster (entre risas), para que lo tenga correteando todo el día y le haga lo mismo que a mí.
Gabriela Baer
“A mi hijo le encanta colocar los adornos del árbol y eso me hace feliz”.
La conocemos por su faceta como reportera y presentadora de TV, se considera una mujer responsable y dedicada a su trabajo, apasionada y excelente madre, Gabriela Baer nos cuenta sobre su hijo y sus recuerdos de Navidad.
No hay que preguntarle, para saber que su hijo Stéfano es la luz de sus ojos.
¿Cómo compartes tu trabajo con tu hijo?
Como Stéfano es mi primer hijo, trato de dedicarle el mayor tiempo posible, así que lo acompaño a las clases de natación, lo llevo al parque porque le encanta, o donde la abuelita. A veces hasta juego CARS en el Nintendo Wii (risas).
Sin duda Gabriela es una mujer sencilla con un corazón de oro que cree plenamente en la unión familiar.
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¿Qué es lo que recuerdas de esta celebración durante tu infancia?
Pues la pasábamos en familia, hacíamos la novena y cantábamos villancicos, y yo disfrutaba mucho de eso porque me encanta la música navideña.
¿Y los regalos?
Te cuento que tengo una hermana melliza y una menor, y las tres despertábamos temprano el 25 de diciembre para ir corriendo a abrir los regalos.
Lee la entrevista completa en la edición de noviembre de Revista Mariela Viteri.







